Capítulo V. El tiempo de circulación
Hemos visto el movimiento del capital como unidad de los tres ciclos, y el movimiento real del capital industrial como unidad de sus tres formas. Este movimiento transcurre en dos esferas, producción y circulación, y se despliega en el tiempo: tiempo de producción (tp) y tiempo de circulación (tc). La suma de ambos constituye el tiempo global del ciclo.
El tiempo de producción engloba el tiempo del proceso laboral, pero no se reduce a él. Una parte del capital constante existe como medios de trabajo que funcionan repetidamente. Incluso cuando el proceso laboral se interrumpe, los medios de producción pueden permanecer en la esfera productiva. Asimismo, el acopio de materias primas introduce una diferencia entre el tiempo en que los medios de producción están presentes y el tiempo en que efectivamente funcionan.
El tiempo de producción incluye: funcionamiento efectivo, pausas normales, y el tiempo en que los medios están disponibles sin actuar. Esto muestra la diferencia entre permanencia en la producción y participación en el proceso laboral.
Existen múltiples formas de capital en reposo dentro de la producción. El capital productivo latente no crea valor ni plusvalor, aunque es condición de continuidad. Las pausas normales tampoco generan valor. Los intervalos del objeto, como procesos técnicos o naturales, interrumpen el trabajo pero forman parte del proceso productivo. En los medios de trabajo en pausa, el valor sigue transfiriéndose al producto. En los procesos naturales activados por el trabajo, el valor se transfiere aunque el trabajo no actúe continuamente.
En todos estos casos, el capital productivo no absorbe trabajo ni plustrabajo mientras excede el tiempo de trabajo. Por ello, no hay valorización fuera del tiempo de trabajo. Cuanto más coincidan tiempo de producción y tiempo de trabajo, mayor será la productividad y la valorización. De ahí la tendencia del capitalismo a reducir esa diferencia.
En la esfera de la circulación, el capital adopta forma dineraria o mercantil. Su movimiento consiste en la metamorfosis de mercancía en dinero y viceversa. Aunque estos procesos impliquen realización de plusvalor o compra de medios de producción, mantienen la forma de la circulación mercantil simple.
El tiempo de circulación y el de producción se excluyen mutuamente. Durante el tc, el capital no produce valor ni plusvalor. Cuanto mayor es el tiempo de circulación, menor es el tiempo disponible para la producción. Por tanto, el tc actúa como límite del tp y de la valorización.
Si se considera el capital como un todo que pasa de una forma a otra, la producción se interrumpe durante la circulación. Si se considera dividido en partes, cuanto mayor sea la parte en circulación, menor será la que funciona productivamente.
Por ello, reducir el tiempo de circulación aumenta la capacidad de valorización. El ideal es que el tc tienda a cero. Sin embargo, la economía política invierte esta relación y presenta el aumento del tiempo de circulación como fuente de ganancia, basándose en apariencias derivadas de la competencia y del tiempo de rotación.
El tiempo de circulación se divide en tiempo de venta y tiempo de compra. La venta es más difícil porque la mercancía debe transformarse en dinero. La compra también puede enfrentar obstáculos. Ambos procesos pueden separarse en tiempo y espacio, reflejando la complejidad del mercado.
En la producción capitalista, la circulación es tan necesaria como la producción. Sin embargo, no deben confundirse las funciones de los agentes de circulación con las de los agentes de producción. Los agentes de circulación no crean valor; su remuneración procede de la producción.
El capitalista introduce en la circulación más valor del que retira, ya que el plusvalor se genera en la producción. La venta realiza valor y plusvalor; la compra es solo condición de su producción.
El tiempo de circulación del capital mercantil está limitado por las características de las mercancías. Las mercancías perecederas deben venderse rápidamente, lo que restringe su mercado. La velocidad del transporte, la conservación y la logística influyen en estos límites.
El consumo es necesario para la realización del valor, por lo que las mercancías deben venderse. La capacidad de circulación depende de la naturaleza del valor de uso y de su durabilidad.
En conjunto, el tiempo de circulación aparece como un límite externo a la valorización del capital, aunque se presente ideológicamente como fuente de ganancia.
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